18.5.13

#88

Estúpida esa sensación de amedrantamiento ante tu paso por las agujas del reloj. Por muy irreal y onírico que sea. Por muchas vueltas que le des a mis lunares, al final acaba siendo como empezó todo. Una noche, en una cama y unas cuantas copas de más.
Está claro, que todo lo que empieza sólo entre sábanas, acaba con la más triste de las canciones. De esas de autor, como las que Sabina les dedicaba a sus prostitutas.
Pero, al fin y al cabo, no dejan de ser historias de hormigas, que un día sudaron llevando encima un cuerpo ajeno a ellas mismas. O dentro, o cómo sea esa metáfora a la que llamamos "polvo de una noche". 


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