22.10.11

#41

Cantábamos Papá cuéntame otra vez, hartos de ser excluidos de los planes de futuro, condenados a firmar contratos basura, a ser tratados como mercancía por una Europa que abandonaba su vocación de potencia civil y moral para ponerse al servicio de los mercados.
Cantábamos Papá cuéntame otra vez porque teníamos la certeza de que en algún momento nuestra generación asumiría el protagonismo que nos correspondería, porque cuando en el futuro, nuestro hijo nos pidiera que le contáramos otra vez esa historia, tendríamos un relato que contar, y en torno a la hoguera, alumbrados por el fuego de otros tiempos, luciríamos orgullosos las cicatrices de los días en que habríamos asaltado el Palacio de Invierno, en que todo habría que cambiar. [---]Cantábamos Papá cuéntame otra vez, y estalló la crisis, tan terrible como predecible, y tuvimos que escuchar a los políticos decir que era el momento de tomar decisiones difíciles, y no lo parecían tanto cuando se tomaban sin tener en cuenta que conllevaban cargar la factura de la hecatombe a quienes menos tenían que ver con su origen. LA CRISIS LE ARREBATÓ LA MÁSCARA RISUEÑA AL SISTEMA Y REVELÓ SU DÉFICIT DEMOCRÁTICO. Y entonces la gente despertó y un fantasma luminoso recorrió la aletargada península Ibérica, una ola de indignación que hizo que todos los rostros se giraran hacia nosotros. El 15 de mayo la Puerta del Sol se llenó de gente cansada de ser invisible exigiendo que se la escuchase.

Prólogo de Ismael Serrano en #papacuentameotravez de Daniel Serrano

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